
Una respuesta en silencio se mantuvo en nuestra conversación y un soplo de incomodidad hizo que el termómetro inexistente de tensión llegara al limite, mi corazón se agito, palpitando mas rápido en cada segundo y la situación se volvió cada vez mas insostenible, fue ese el momento en el cual te pusiste de pie y abandonaste esa pequeña habitación, echando a un lado los sentimientos que muchas veces te llevaron sin consuelo ahí.
Ya no podía más conmigo, mi postura se quebró y negras lágrimas sobre mis mejillas pude ver, ese momento me aniquilo lentamente, tan lentamente como se consumía el fuego de la chimenea, mató lo poco y nada que me quedaba de inspiración, esa que te ayuda a vivir, esa que te anima a soñar, esa que te deja escribir, esa que me era indispensable cuando desidias alejarte de mi, envolverme en tu oscuridad y olvidarme, ya que siempre comprendí que necesitaba de algo a lo cual aferrarme para mantener esta relación contigo, porque también comprendía que tu tenias muchas mas cuando no estabas conmigo.
domingo, 30 de marzo de 2008
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